El ritmo de vida actual y el mayor conocimiento de los usuarios, que cada vez tienen un mayor información a través de las redes, nos lleva a perfilar un nuevo concepto de consumidor, más exigente,  más concienciado con su salud y más sensibilizado  con los valores sociales.

El nuevo consumidor

Nos encontramos frente a un consumidor muy diverso en cuanto a edad, gustos, hábitos o profesiones. Sin embargo, existen determinadas características comunes que van marcando tendencia en sus exigencias alimentarias.

Se observa un incremento en la demanda de alimentos naturales, es decir, con etiquetas cada vez más limpias (libres de aditivos, alérgenos, grasas de calidad cuestionable, etc) y procesados de forma natural (procedimientos tradicionales y artesanales o alternativos pero poco invasivos). En general esta tendencia va unida al incremento en el consumo  de alimentos vegetales en mayor o menor nivel, desde los veganos estrictos a las personas que, si bien no son partidarios de los vegetales, consienten que  se incorporen en sus dietas en mayor o menor medida. En línea con lo mencionado, cada vez se observa mayor búsqueda de productos  SIN para todos, que son consumidos por personas que no los necesitan por una cuestión médica, pero que los consideran más saludables.

Este tipo de cliente cada vez busca más productos con identidad, es decir, con conexión con lo tradicional, unido en ocasiones al concepto de sostenibilidad (con valor social y ecológico). Se preocupan no sólo por la materia prima en sí, sino también por el destino de los productos que -por un motivo u otro- no se pueden vender, valorando muy positivamente que estos sean destinados a personas con pocos recursos, o por la preocupación medioambiental con los sistemas de envasado de los productos.

El consumidor actual, es consciente del valor del tiempo, que resulta un recurso precioso y escaso. Es por este motivo que buscan cada vez más productos que requieran una preparación rápida y un consumo ágil, pero sin renunciar a alimentos equilibrados.

También se trata de un consumidor preocupado por su salud y consciente de los beneficios que, tanto una alimentación equilibrada como la actividad física o el deporte, pueden reportar. Por este motivo, cada vez se revisan más los etiquetados nutricionales buscando alimentos equilibrados nutricionalmente. En relación a las grasas, cada vez se valora más un adecuado nivel de lípidos con una adecuada calidad nutricional, como la que ofrece -por ejemplo- el aceite de oliva.

Entre estos consumidores se encuentran tanto nativos digitales como quienes no lo son, sin embargo, todos ellos cada vez están más acostumbrados a realizar compras por internet y son cada vez más conscientes del valor de las opiniones a través de redes sociales. En los últimos años se observa el nacimiento de nuevas figuras con curiosos nombres (Bloggers, Foodies o Influencers) que ejercen gran influencia en las opiniones de sus seguidores a través de las redes sociales.

Esta preocupación individual, se extiende también al ámbito de las familias, centrando cada vez más interés el foco de interés en la población infantil, buscando mejorar desde la infancia la educación nutricional y  los hábitos alimentarios equilibrados.

Qué podemos ofrecer desde las empresas alimentarias

Muchas empresas alimentarias somos conscientes de los requisitos cada vez más exigentes de nuestros clientes así como de las propias obligaciones impuestas reglamentariamente, y cada vez ofrecemos más productos adaptados a estas nuevas circunstancias.

Por un lado se aprecia un incremento en la oferta de alimentos naturales y con etiquetas “limpias” mediante la sustitución de ingredientes y la introducción de nuevos procesos tecnológicos que permiten mantener los mismos niveles de calidad reduciendo la cantidad de aditivos. En esta línea también se trabaja en el desarrollo de alimentos SIN adaptándonos a las necesidades de los distintos colectivos (Celiacos, Intolerantes, etc) que, en este caso por motivos de salud, requieren eliminar algún ingrediente de sus dietas.

Por otro lado,  las empresas alimentarias estamos ofreciendo mayor variedad de productos de quinta gama en raciones individuales, perfectamente listos para su consumo directo o que sólo requieren ser calentados, y que están perfectamente adaptados al ritmo de vida actual. El secreto está en querer hacer bien las cosas, buscando productos muy variados para evitar el cansancio del usuario, con una gama atractiva en la que se mezclan productos novedosos con otras recetas tradicionales, todas ellas nutricionalmente equilibradas, una oferta de producto que permita ofrecer una dieta variada y equilibrada.

En la faceta de la Responsabilidad social y medioambiental de las empresas alimentarias, debemos colaborar  socialmente con colectivos desfavorecidos, directamente a través de Comedores sociales e indirectamente con nuestros  proveedores de materias primas mediante la puesta en marcha de acciones en los países en vías de de desarrollo. A nivel medioambiental, es importante concienciarnos en procesos que nos permitan reducir el impacto de los envases así como en la reducción del consumo de fuentes de energía, para conseguir un menor impacto en nuestro Medio Ambiente.

En definitiva, las empresas alimentarias tenemos que ser útiles para nuestra sociedad, atendiendo a esas nuevas necesidades de alimentación, y el mundo de la Empresa, donde muchos consumidores pasan una parte importante de su tiempo, es un campo muy importante de actuación, en el que desarrollar productos y hábitos de alimentación cada vez más saludables, compaginando las nuevas tendencias con los mejores productos tradicionales, y buscando una alimentación de calidad en todos los sentidos. Estamos convencidos de que ese es el camino correcto.

 

Inmaculada Cristóbal

Responsable de Calidad

Grupo Viena Capellanes