Published On: septiembre 23rd, 2021Categories: Contenidos TécnicosTags: , ,

Los expertos coinciden: la pandemia y las circunstancias que la han rodeado han influido muy negativamente en la salud mental de las personas. Tanto es así que, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en este primer año, un 6,4 % de la población ha acudido a un profesional de la salud mental por algún síntoma asociado. La mayoría lo han hecho por trastornos de ansiedad (43,7 %) y depresión (35,5 %).

Pero la problemática sobre la salud mental de las personas no es fruto de este último año. Hay muchos informes que vinculan un importante grueso de los problemas psicológicos y psiquiátricos con el trabajo. El informe Mental health in the workplace revela que en España, entre el 11 y el 27 % de los trastornos mentales son atribuibles a las condiciones de trabajo. Esto supone un coste directo a la sanidad de casi 400 millones de euros y, por supuesto, pérdidas de incalculable valor para las empresas. No en vano, los problemas de salud mental pueden mermar considerablemente la productividad de los empleados, erosionar gravemente los equipos, aumentar el absentismo o el presentismo e incluso devaluar la reputación de la empresa.

Durante todo este tiempo, la salud mental de los empleados ha sido la gran olvidada. Según la OIT, en 2020 el 60 % de los empleados sufrieron (y tal vez siguen sufriendo) estados de depresión o ansiedad. Por suerte, cada vez son más las empresas que tienen en cuenta el bienestar de su gente y consideran esencial la salud mental de las personas.

«La salud mental y el bienestar son fundamentales para nuestra capacidad colectiva e individual de pensar, manifestar sentimientos, interactuar con los demás, ganar el sustento y disfrutar de la vida.» Organización Mundial de la Salud (OMS)

Pero, ¿qué podemos hacer para mejorarla y contribuir a su felicidad?

1. Desarrolla tu flexibilidad

La flexibilidad es uno de los grandes objetivos que todas las empresas deberían marcarse a corto plazo. Alcanzar la meta no es fácil, pero hay que entrenarse para desarrollarla. En la era del teletrabajo, los equipos están orientados a trabajar por objetivos, más que por horarios rígidos. Así pues, es muy importante que sepamos ser flexibles para dotar a nuestra gente del espacio que necesitan para su vida personal y familiar. Solo de este modo conseguiremos que se sientan cómodos, y evitaremos el estallido incontrolado de emociones como la frustración, el enfado, la tristeza o la ira, que no contribuyen en absoluto al bienestar de las personas.

2. Usar el registro horario con sentido

Hace ya un tiempo que las empresas están obligadas a llevar un registro horario. Estos datos deben ayudarnos a hacer una foto del estado de las cosas: ¿Hay personas trabajando más horas de las que deberían? ¿Se han disparado los índices de absentismo? Estos indicadores son poderosísimos para hacer diagnósticos y detectar problemas, ya sea individualmente, por departamentos o equipos.

3. Cultivar los hábitos de desconexión digital

La tecnología nos permite trabajar desde cualquier hora y lugar. Y aunque al principio esto podía parecer una ventaja, con el tiempo nos hemos dado cuenta de que hay muchas personas que no desconectan nunca. La desconexión digital es un derecho que se regula en el Artículo 88 de la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales. Quiere evitar que las personas sigan trabajando, respondiendo mensajes o atendiendo llamadas fuera de su horario laboral. Desarrollar una política interna que sirva para cultivar el hábito de desconectar e implantar herramientas que tecnológicamente lo permitan debería ser tan imprescindible como prioritario.

4. Compartir recomendaciones y tips sobre salud y bienestar

El sistema de comunicación interna, ágil y directo, permite compartir información importante a través de muros, en absoluto invasivos, pero siempre presentes. El departamento de Recursos Humanos tiene en su mano la posibilidad de compartir recomendaciones y tips sobre buenos hábitos, salud física y mental, que puedan resultar de ayuda a los empleados. Tanto para los que trabajan en la oficina como para los que lo hacen desde casa. Hay ideas muy sencillas, pero súper útiles para conseguirlo: cómo crear un espacio agradable para teletrabajar, hacer pequeños descansos al aire libre, tomar un té o practicar algunos ejercicios rápidos pueden ayudarnos a desengrasar. Y luego, ¡a por más!

5. Crea espacios de interacción social

Ahora que teletrabajamos más es fundamental seguir cultivando espacios y sinergias sociales, que ayuden a dar rienda suelta a nuestra necesidad innata de socializar. Una manera de empezar es organizando actividades al aire libre, que permitan a los equipos volver a interactuar. Otra buena idea es habilitar espacios de encuentro dentro de la propia empresa, ya sea para tomar un café o charlar distendidamente. Además, y según sea la situación de la empresa y de sus empleados, podemos organizar encuentros virtuales, participar en un espectáculo de magia o reír un rato con una competición conjunta. Son actividades sencillas, pero que consiguen sacar lo mejor de cada uno de nosotros: alimentan el intelecto y la autoestima, fortalecen vínculos e invitan a la amistad. ¡Todo ello fuente de felicidad!.

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