Published On: October 11th, 2022Categorías: Contenidos Técnicos

Existe un sabio proverbio chino que dice: “El aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Es impresionante lo que una sola frase que, a simple vista puede resultar sencilla, ha llegado a trascender en múltiples disciplinas, dando lugar, por ejemplo a la conocida  Teoría del Caos.

Para efectos prácticos, esta teoría nos dice que incluso los pequeños cambios pueden tener efectos caóticos e impredecibles, generando efectos a grandes escalas. Es decir, que todos estamos conectados, interrelacionados y nuestras acciones generan efectos que se magnifican en el tiempo y en el espacio.

En Betterfly, creemos firmemente en la gran verdad que se aloja en este mensaje tan sencillo y complejo a la vez, y sobre todo, como todo lo que hacemos, desde una perspectiva positiva y así lo tomamos en su interrelación con el SER prosocial.

¿Qué es ser prosocial?

El comportamiento prosocial es el conjunto de conductas, comportamientos y actitudes que están dirigidas a proteger o aumentar el bienestar en otros, al mismo tiempo que aumentamos el bienestar en nosotros mismos. Es motivarnos a compartir, a entender al otro, a ser empáticos, a ser proactivos ante los demás, inclusive, hacia el medio ambiente[1].

Decidir ayudar nos conecta con otros, activa la empatía, fortalece la solidaridad, promueve la tolerancia, fomenta la cooperación, propicia un sentido colectivo, maximiza la confianza y nos hace ser más asertivos. Y sobre todo, nos abre los ojos para darnos cuenta que vivimos en una realidad interdependiente.

Y aquí es donde se da la magia: cuando añadimos el SER prosocial con el QUERER conectar con otros. Ayudar a través de pequeñas o grandes acciones de manera positiva y voluntaria a otras personas, al medio ambiente, creando redes que generen impactos positivos, al mismo tiempo nos puede hacer mejores personas impulsando así, llegar a una mejor versión de nosotros mismos.

Nuestros actos tienen un impacto en los demás y los actos de otros impactan en nuestro día a día, independientemente de dónde vivamos. Coexistir implica, directamente, darle sentido a la conexión con otras personas.

Y sus beneficios no solo alcanzan a las personas como sociedad y comunidades. El sentido colectivo contribuye al éxito sostenible de las organizaciones. Otro estudio lo corrobora al mencionar que las empresas (no solo de países desarrollados sino en también en naciones en vías de desarrollo) mejoran sus resultados a partir de estrategias de Responsabilidad Social. Pero de este tema, hablaremos en otro encuentro que tengamos.

Ahora bien, la gran pregunta: ¿Cómo es ser prosocial? ¿Puedo ser prosocial? ¿Puede la empresa para la que trabajo ser prosocial?

¿Te suena difícil de lograr? ¿crees que sólo podemos ser personas prosociales? O ¿lo percibes como poco aterrizable a la realidad?

La mejor de las noticias es que es posible aterrizar estas ideas y promoverlas desde las organizaciones, desde nuestros equipos de trabajo, desde nuestras familias.

Empresarios y emprendedores: nosotros tenemos la capacidad de transformarnos en esos agentes de cambio en las organizaciones para promover empatía y conductas prosociales a todos los niveles. Después de todo, cada vez existen más tomadores de decisiones comprometidos y conscientes de ello. Una encuesta global conducida por Forbes Insights y Deloitte cuyos resultados fueron publicados en 2019 señala que líderes alrededor del mundo (el 93% de los encuestados) creen firmemente que las empresas son algo más que simples empleadores; son verdaderos guardianes de la sociedad.

Dentro y fuera de la organización, todo es posible. Acá algunas iniciativas que pueden hacer realidad, desde la organización, que impulsemos culturas prosociales:

A lo interno:

  • Impulsando prácticas culturales de impacto social y ambiental, incentivándolas y reconociéndolas, tanto en lo personal como por equipos de trabajo.
  • Promoviendo conductas, comportamientos y actitudes enfocadas en transformar las vidas de otros a través de acciones con propósito.
  • Formando equipos que tengan un objetivo en común y, de manera solidaria, generen impactos positivos en la comunidad.
  • Fomentando que nuestros colaboradores transfieran las prácticas, conductas y comportamientos a su entorno familiar y comunitario.

A lo externo:

  • Promoviendo y comunicando políticas, acciones sociales y altruistas, en inversionistas, proveedores y aliados, es decir, en nuestra red de valor.
  • Y, ¿por qué no? Integrando a clientes y/o consumidores a programas e iniciativas que conecten con tu misión y valores organizacionales.

Eso es lo que estamos haciendo en Betterfly, donde nuestros esfuerzos van a cerrar el círculo virtuoso, activando los engranajes del #EfectoBetterfly e inspirando a las personas con el #dobetter, #livebetter, #bebetter.

Así, hacemos que el caos se convierta en actos conscientes, voluntarios y motivantes, donde el aleteo de la mariposa magnifique su potencia hacia un impacto positivo de cara a un mundo que se torna cada vez más desafiante. SER prosocial, SER mejor y QUERER un mundo mejor. Multiplicar el #EfectoBetterfly y ser generadores de impacto positivo, partiendo por nosotros mismos para después hacerlo en nuestras comunidades y en el planeta, para así llegar a un mismo objetivo: transformar la vida de miles de personas alrededor del mundo..

[1] Vieweg, J. (2018).  Prosocial Behaviors: Their Motivations and Impacts on Organizational Culture. Journal of Values-Based Leadership. 11, 2.

¡Comparte esta noticia! Elige tu plataforma.

Published On: October 11th, 2022Categorías: Contenidos Técnicos

Existe un sabio proverbio chino que dice: “El aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Es impresionante lo que una sola frase que, a simple vista puede resultar sencilla, ha llegado a trascender en múltiples disciplinas, dando lugar, por ejemplo a la conocida  Teoría del Caos.

Para efectos prácticos, esta teoría nos dice que incluso los pequeños cambios pueden tener efectos caóticos e impredecibles, generando efectos a grandes escalas. Es decir, que todos estamos conectados, interrelacionados y nuestras acciones generan efectos que se magnifican en el tiempo y en el espacio.

En Betterfly, creemos firmemente en la gran verdad que se aloja en este mensaje tan sencillo y complejo a la vez, y sobre todo, como todo lo que hacemos, desde una perspectiva positiva y así lo tomamos en su interrelación con el SER prosocial.

¿Qué es ser prosocial?

El comportamiento prosocial es el conjunto de conductas, comportamientos y actitudes que están dirigidas a proteger o aumentar el bienestar en otros, al mismo tiempo que aumentamos el bienestar en nosotros mismos. Es motivarnos a compartir, a entender al otro, a ser empáticos, a ser proactivos ante los demás, inclusive, hacia el medio ambiente[1].

Decidir ayudar nos conecta con otros, activa la empatía, fortalece la solidaridad, promueve la tolerancia, fomenta la cooperación, propicia un sentido colectivo, maximiza la confianza y nos hace ser más asertivos. Y sobre todo, nos abre los ojos para darnos cuenta que vivimos en una realidad interdependiente.

Y aquí es donde se da la magia: cuando añadimos el SER prosocial con el QUERER conectar con otros. Ayudar a través de pequeñas o grandes acciones de manera positiva y voluntaria a otras personas, al medio ambiente, creando redes que generen impactos positivos, al mismo tiempo nos puede hacer mejores personas impulsando así, llegar a una mejor versión de nosotros mismos.

Nuestros actos tienen un impacto en los demás y los actos de otros impactan en nuestro día a día, independientemente de dónde vivamos. Coexistir implica, directamente, darle sentido a la conexión con otras personas.

Y sus beneficios no solo alcanzan a las personas como sociedad y comunidades. El sentido colectivo contribuye al éxito sostenible de las organizaciones. Otro estudio lo corrobora al mencionar que las empresas (no solo de países desarrollados sino en también en naciones en vías de desarrollo) mejoran sus resultados a partir de estrategias de Responsabilidad Social. Pero de este tema, hablaremos en otro encuentro que tengamos.

Ahora bien, la gran pregunta: ¿Cómo es ser prosocial? ¿Puedo ser prosocial? ¿Puede la empresa para la que trabajo ser prosocial?

¿Te suena difícil de lograr? ¿crees que sólo podemos ser personas prosociales? O ¿lo percibes como poco aterrizable a la realidad?

La mejor de las noticias es que es posible aterrizar estas ideas y promoverlas desde las organizaciones, desde nuestros equipos de trabajo, desde nuestras familias.

Empresarios y emprendedores: nosotros tenemos la capacidad de transformarnos en esos agentes de cambio en las organizaciones para promover empatía y conductas prosociales a todos los niveles. Después de todo, cada vez existen más tomadores de decisiones comprometidos y conscientes de ello. Una encuesta global conducida por Forbes Insights y Deloitte cuyos resultados fueron publicados en 2019 señala que líderes alrededor del mundo (el 93% de los encuestados) creen firmemente que las empresas son algo más que simples empleadores; son verdaderos guardianes de la sociedad.

Dentro y fuera de la organización, todo es posible. Acá algunas iniciativas que pueden hacer realidad, desde la organización, que impulsemos culturas prosociales:

A lo interno:

  • Impulsando prácticas culturales de impacto social y ambiental, incentivándolas y reconociéndolas, tanto en lo personal como por equipos de trabajo.
  • Promoviendo conductas, comportamientos y actitudes enfocadas en transformar las vidas de otros a través de acciones con propósito.
  • Formando equipos que tengan un objetivo en común y, de manera solidaria, generen impactos positivos en la comunidad.
  • Fomentando que nuestros colaboradores transfieran las prácticas, conductas y comportamientos a su entorno familiar y comunitario.

A lo externo:

  • Promoviendo y comunicando políticas, acciones sociales y altruistas, en inversionistas, proveedores y aliados, es decir, en nuestra red de valor.
  • Y, ¿por qué no? Integrando a clientes y/o consumidores a programas e iniciativas que conecten con tu misión y valores organizacionales.

Eso es lo que estamos haciendo en Betterfly, donde nuestros esfuerzos van a cerrar el círculo virtuoso, activando los engranajes del #EfectoBetterfly e inspirando a las personas con el #dobetter, #livebetter, #bebetter.

Así, hacemos que el caos se convierta en actos conscientes, voluntarios y motivantes, donde el aleteo de la mariposa magnifique su potencia hacia un impacto positivo de cara a un mundo que se torna cada vez más desafiante. SER prosocial, SER mejor y QUERER un mundo mejor. Multiplicar el #EfectoBetterfly y ser generadores de impacto positivo, partiendo por nosotros mismos para después hacerlo en nuestras comunidades y en el planeta, para así llegar a un mismo objetivo: transformar la vida de miles de personas alrededor del mundo..

[1] Vieweg, J. (2018).  Prosocial Behaviors: Their Motivations and Impacts on Organizational Culture. Journal of Values-Based Leadership. 11, 2.

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