Published On: October 27th, 2026Categorías: Contenidos de Recursos Humanos, LATAM

Salud mental laboral: un desafío que requiere una mirada compartida

Salud mental laboral: un desafío que requiere una mirada compartida

La salud mental se ha convertido en una dimensión cada vez más relevante dentro de la experiencia laboral. Las transformaciones económicas, tecnológicas y laborales están modificando no solo la manera en que las personas trabajan, sino también las preocupaciones que enfrentan en su vida cotidiana.

En Chile, algunas cifras permiten dimensionar este escenario. El Termómetro de Salud Mental ACHS-UC muestra que el temor a perder el empleo alcanzó un 24,5% aumentando en 5,3 puntos porcentuales respecto del año anterior. A ello se suma una nueva fuente de inquietud: un 23,3% declara sentirse altamente estresado ante la posibilidad de que la automatización o la inteligencia artificial afecten su estabilidad laboral o la de alguien de su hogar.

Las preocupaciones económicas también están modificando la experiencia laboral. De acuerdo con Randstad Workmonitor 2026, un 41% del talento en Chile señala haber asumido un segundo empleo para enfrentar, entre otros factores, el aumento del costo de la vida.

Estas son cifras no pasan desapercibidas por el talento. Por el contrario, parecen estar configurando una nueva realidad laboral en la que el bienestar adquiere un peso cada vez mayor al momento de evaluar la experiencia de trabajo. Según Workmonitor, el 64% de los talentos en Chile considera relevante que su empleador entregue apoyo a la salud mental.

Más que una expectativa aislada, el dato refleja cómo las personas están incorporando el bienestar dentro de aquello que esperan de sus organizaciones, en un contexto marcado por mayor incertidumbre económica, tecnológica y laboral.

El bienestar también se construye desde las organizaciones

Si el bienestar está ganando espacio dentro de las prioridades del talento, el desafío para las organizaciones no consiste únicamente en ofrecer iniciativas específicas de salud mental. También implica revisar qué características de la experiencia laboral pueden favorecer, o dificultar, el bienestar cotidiano.

La carga de trabajo, la posibilidad de desconectar, la autonomía, flexibilidad, la calidad del liderazgo y la confianza para expresar una dificultad también forman parte de esta conversación

Algunas compañías ya están incorporando herramientas en esa dirección. Según Randstad HR Trends 2026, un 23% organizaciones declara ofrecer apoyo psicológico a sus trabajadores, frente al 19% registrado tanto en 2024 como en 2025. Además, un 26% cuenta con programas o herramientas de apoyo a sus colaboradores.

Al mismo tiempo, garantizar la salud mental de los trabajadores aparece entre los principales desafíos de Recursos Humanos para el 30% de las compañías en 2026.

Los datos muestran que el tema ya está instalado en la agenda de las organizaciones, pero también que existe espacio para avanzar. El bienestar no se construye solamente a través de beneficios específicos; se requiere culturas capaces de prevenir la sobrecarga, liderazgos preparados para acompañar a sus equipos y entornos donde pedir apoyo no sea percibido como una señal de debilidad.

Por eso, integrar la salud mental a la estrategia de personas supone avanzar desde una lógica reactiva, actuar cuando el problema ya está presente, hacia una mirada más preventiva sobre la forma en que se organiza y experimenta el trabajo.

El autocuidado también comienza por reconocer las señales

La construcción de entornos laborales saludables es una responsabilidad compartida y no puede recaer únicamente en las personas. Sin embargo, desarrollar herramientas de autocuidado también puede ayudar a identificar tempranamente cuándo una situación comienza a afectar nuestro bienestar.

Una práctica es detenerse periódicamente y observar cómo estamos viviendo nuestra jornada laboral. “¿Estoy logrando desconectarme?, ¿mi nivel de cansancio está aumentando?, ¿hay algo de trabajo que me preocupe de manera recurrente?, ¿estoy llevando esa tensión fuera de mi horario laboral?”, son preguntas pueden ayudar a detectar momentos de tensión en el trabajo.

Reconocer cambios sostenidos en nuestro ánimo, energía o comportamiento puede ser una señal para actuar. Conversar sobre la carga laboral, establecer límites de desconexión, recuperar espacios de descanso, recurrir a redes de apoyo y buscar ayuda profesional cuando sea necesario son acciones que pueden contribuir al bienestar.

El objetivo no es eliminar toda presión de la vida laboral, quizás algo poco realista, sino aprender a distinguir cuándo una exigencia puntual comienza a transformarse en un estado permanente.

Cuidar la salud mental en el trabajo es una responsabilidad compartida. Requiere organizaciones capaces de construir entornos saludables, liderazgos que acompañen y personas que cuenten con las herramientas y la confianza necesarias para reconocer y comunicar lo que necesitan.

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Published On: October 27th, 2026Categorías: Contenidos de Recursos Humanos, LATAM

Salud mental laboral: un desafío que requiere una mirada compartida

Salud mental laboral: un desafío que requiere una mirada compartida

La salud mental se ha convertido en una dimensión cada vez más relevante dentro de la experiencia laboral. Las transformaciones económicas, tecnológicas y laborales están modificando no solo la manera en que las personas trabajan, sino también las preocupaciones que enfrentan en su vida cotidiana.

En Chile, algunas cifras permiten dimensionar este escenario. El Termómetro de Salud Mental ACHS-UC muestra que el temor a perder el empleo alcanzó un 24,5% aumentando en 5,3 puntos porcentuales respecto del año anterior. A ello se suma una nueva fuente de inquietud: un 23,3% declara sentirse altamente estresado ante la posibilidad de que la automatización o la inteligencia artificial afecten su estabilidad laboral o la de alguien de su hogar.

Las preocupaciones económicas también están modificando la experiencia laboral. De acuerdo con Randstad Workmonitor 2026, un 41% del talento en Chile señala haber asumido un segundo empleo para enfrentar, entre otros factores, el aumento del costo de la vida.

Estas son cifras no pasan desapercibidas por el talento. Por el contrario, parecen estar configurando una nueva realidad laboral en la que el bienestar adquiere un peso cada vez mayor al momento de evaluar la experiencia de trabajo. Según Workmonitor, el 64% de los talentos en Chile considera relevante que su empleador entregue apoyo a la salud mental.

Más que una expectativa aislada, el dato refleja cómo las personas están incorporando el bienestar dentro de aquello que esperan de sus organizaciones, en un contexto marcado por mayor incertidumbre económica, tecnológica y laboral.

El bienestar también se construye desde las organizaciones

Si el bienestar está ganando espacio dentro de las prioridades del talento, el desafío para las organizaciones no consiste únicamente en ofrecer iniciativas específicas de salud mental. También implica revisar qué características de la experiencia laboral pueden favorecer, o dificultar, el bienestar cotidiano.

La carga de trabajo, la posibilidad de desconectar, la autonomía, flexibilidad, la calidad del liderazgo y la confianza para expresar una dificultad también forman parte de esta conversación

Algunas compañías ya están incorporando herramientas en esa dirección. Según Randstad HR Trends 2026, un 23% organizaciones declara ofrecer apoyo psicológico a sus trabajadores, frente al 19% registrado tanto en 2024 como en 2025. Además, un 26% cuenta con programas o herramientas de apoyo a sus colaboradores.

Al mismo tiempo, garantizar la salud mental de los trabajadores aparece entre los principales desafíos de Recursos Humanos para el 30% de las compañías en 2026.

Los datos muestran que el tema ya está instalado en la agenda de las organizaciones, pero también que existe espacio para avanzar. El bienestar no se construye solamente a través de beneficios específicos; se requiere culturas capaces de prevenir la sobrecarga, liderazgos preparados para acompañar a sus equipos y entornos donde pedir apoyo no sea percibido como una señal de debilidad.

Por eso, integrar la salud mental a la estrategia de personas supone avanzar desde una lógica reactiva, actuar cuando el problema ya está presente, hacia una mirada más preventiva sobre la forma en que se organiza y experimenta el trabajo.

El autocuidado también comienza por reconocer las señales

La construcción de entornos laborales saludables es una responsabilidad compartida y no puede recaer únicamente en las personas. Sin embargo, desarrollar herramientas de autocuidado también puede ayudar a identificar tempranamente cuándo una situación comienza a afectar nuestro bienestar.

Una práctica es detenerse periódicamente y observar cómo estamos viviendo nuestra jornada laboral. “¿Estoy logrando desconectarme?, ¿mi nivel de cansancio está aumentando?, ¿hay algo de trabajo que me preocupe de manera recurrente?, ¿estoy llevando esa tensión fuera de mi horario laboral?”, son preguntas pueden ayudar a detectar momentos de tensión en el trabajo.

Reconocer cambios sostenidos en nuestro ánimo, energía o comportamiento puede ser una señal para actuar. Conversar sobre la carga laboral, establecer límites de desconexión, recuperar espacios de descanso, recurrir a redes de apoyo y buscar ayuda profesional cuando sea necesario son acciones que pueden contribuir al bienestar.

El objetivo no es eliminar toda presión de la vida laboral, quizás algo poco realista, sino aprender a distinguir cuándo una exigencia puntual comienza a transformarse en un estado permanente.

Cuidar la salud mental en el trabajo es una responsabilidad compartida. Requiere organizaciones capaces de construir entornos saludables, liderazgos que acompañen y personas que cuenten con las herramientas y la confianza necesarias para reconocer y comunicar lo que necesitan.

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